Reporte Vendimia 2018 de VSPT Wine Group

25 de julio de 2018    

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La temporada 2018 será recordada como dentro de las mejores de los últimos años. Si bien, como país productor Chile tiene la ventaja de contar con una buena consistencia climática, lo que conlleva a su vez una impecable consistencia en la calidad de nuestros vinos de todos los segmentos, en las últimas tres vendimias nos habíamos visto exigidos por distintos sobresaltos de la naturaleza.

Tres temporadas atrás, en 2015, una de las más frías de los últimos diez años, originando atrasos en las cosechas de hasta 15 días. Los vinos por su parte, se caracterizaron por presentar alcoholes bajos, intenso perfil aromático y acidez vibrante en el paladar.

Luego vino la cosecha 2016, que nos sorprendió con lluvias inesperadas en abril, entre 160-190 mm precipitaron en dos días en la zona central de Chile, donde se concentra gran parte de la vitivinicultura chilena. Esta situación totalmente anormal para esa época del año, conllevó máximas exigencias en las bodegas, para cosechar con agilidad en el menor tiempo posible, utilizando todos los recursos y tecnología para sacar adelante los vinos con la calidad de siempre. Fue un año que nos remeció como industria y a la vez nos dejó enormes aprendizajes sobre lo compleja y majestuosa que es la naturaleza.

Y en 2017, un año cálido a lo largo del país, con temperaturas máximas mayores a lo habitual, especialmente en enero y temperaturas mínimas menos frías, lo que trajo una etapa de madurez fenológica y fisiológica concentrada en menor tiempo. Las cosechas se adelantaron hasta un mes en algunos valles, y nos trajo vinos de paladares voluptuosos y grasos, de buena estructura, tal vez asociados a alcoholes levemente mayor.

Y así llegamos a la vendimia 2018, la que fue prácticamente una cosecha perfecta. El clima fue fabuloso en todos los valles, con temperaturas frías y una temporada de verano donde predominaron los días nublados en los valles costeros, madurez lenta en todas las cepas, por ende, gran intensidad aromática en blancos y tintos, e intensos colores en variedades como Cabernet Sauvignon, Syrah y Carmenere. Bajos pH en todas las cepas, llevando a paladares intensos, jugosos y persistentes. En general los rendimientos estuvieron dentro de lo esperado, gracias a la ausencia de heladas mayores y una buena inducción de yemas durante la temporada anterior. Es un año que nos entregará vinos de carácter, buenas concentraciones y sobretodo pureza frutal en vinos de todos los segmentos de precio.